martes, 20 de abril de 2010

cosas que odio: la zafiedad

Me resulta más fácil hablar de lo que odio que de lo que me gusta y lo encuentro más divertido porque se desata con más fluidez mi látigo verbal para solaz de algunos y azote de otros. Así me han de querer... o no.

Hace unos días, una amiga me espetó que desde que había sido madre ciertas cosas que antes me hacían gracia ahora me provocaban una muesca de asquito. Lo decía ante mi cara de "horreur" ante la expresión de un amigo común que soltó un "esa lleva las bragas chorreando" o similar que pretendía ser gracioso y debía serlo porque a mi amiga le provocó una carcajada y a mí, ya les digo, una muesca de asco y asombro. No le pillé la gracia, yo.

Le contesté a mi amiga que estaba bien equivocada en su afirmación pero no me dió tiempo a explicarme bien porque me entró una llamada y ya no pude retomar el temita.

A mí la zafiedad me pone cara de asco, soy así de mamona, qué le voy a hacer. Lo era a los quince, a los treinta y a los cuarenta. Que de mi cuerpo haya nacido un ser vivo, no me pone ni me quita lo mamona. Nunca me han hecho gracia ese tipo de expresiones vulgares y groseras, que además suelen ser bastante machistas y por más que le busco la gracia, no se la encuentro.

En el mejor de los casos, me hago la loca y como si no lo hubiera escuchado, pero en otros se me nota en la cara que me hace ruido en mis delicaditos oídos, como me molestan las faltas de ortografía, la gente que escribe con K en lugar de la c o la q, los que salpican de "jajajaja" "jijijiji" y "jejejejee" todo lo que escriben, los que en lugar de a los ojos te miran las tetas, los que escupen en la calle, los que creen que sus asuntos son muchos más importantes que los tuyos, los que hablan gritando, los que no escuchan cuando tú les hablas pero exigen que les prestes toda tu atención, los que se ponen a hablar por el móvil a voz en grito delante de todos... la lista es interminable.

Me molesta. Mucho.

Creo que la zafiedad en algunas personas sin educación es inevitable. Pero en otras, me parece un pobre recurso para tratar de hacerse el gracioso. E inútil en lo que a mí respecta (aquí ya sí que me ví muuuyyyy mamona, eh?).

A veces hay una delicada línea entre lo divertido y lo vulgar y acercarse es un ejercicio peligroso que requiere maestría, amigo, para salir bien parado. Porque uno pude arruinar su imagen forever and ever para ciertos cometidos, por ejemplo, para un eventual ligue: soltar ciertas "perlas" ahuyenta potenciales parejas. Servidora ha desestimado volver a quedar con algún ejemplar de estos ante ciertas afirmaciones de este cariz.. ejem... tan elegantes. Me rechina. Es superior a mí.

Será por eso mismo que nunca me han gustado Los Morancos, Escenas de Matrimonio y similares. A mí no me divierte ver a alguien vociferando groserías, insultos, chistes sexistas u homofóbicos, riéndose de los demás a base de ridiculizarles, ensalzando la cutrez, el feísmo, la ignorancia y el paletismo.

Queridos pececillos, no se parezcan al señor de la foto... ya tenemos bastante con uno...

2 comentarios:

Amanda dijo...

Y yo que ni sabía que habías sido mamá. Me ha encantado leerte, como siempre.

Negra dijo...

Blanca Mujer:
Mi lista de cosas que odio, como ya imaginarás, también es extensa y no usaré tu blog (que es casi mio, también lo sé) para desahogar mi furia, pero eso de la ortografía... carajo! que de malas me pone... ahora que soy encargada de censuras a los mensajes a la página de internet del periódico (por motivos de seguridad, ya tu sabrás) me encuentro con cada cosa que quisiera censurarla porque me parece más insultante leer "govierno" o "kosa" o " aver"... que un "chinga tu madre" perfectamente escrito. Ya escribiré sobre eso, que tengo unas joyas que te matan.
Besos, mil