miércoles, 3 de octubre de 2007

Momento violencia: los insistidores


Siempre había creído que no es necesario, con algunas personas, en algunas circunstancias, decirlo todo. Que a veces, se puede sobreentender la respuesta que esperamos. Pero parece que no. Parece que en ocasiones, lo que mi silencio significa en mi cabeza (no quiero, no me apetece, no me interesa, no me gusta) el otro lo interpreta como un pendiente a resolver, ergo insiste. Esto me sitúa en una posición violenta que suelo manejar mal, porque no se cómo decirle al otro lo que para mí es obvio sin herir, sin que se sienta menospreciado o lo que sienta cada cual cuando nos niegan algo.

Un clásico de estas situaciones son las primeras citas que nunca (lo sabes, estás segura) se van a repetir. Quedas con alguien: lo ves, lo miras, pésima primera impresión. Esto no va a funcionar, te dices. Pero tu educación te conmina a tomar un café, cuando menos, y tratar de escuchar lo que el otro quiera contarte. Quizás... No, nada que hacer. Así que en cuanto la decencia te lo permite, te despides y camino a casa llamas a alguna de tus amigas para comentar la jugada.

Y empieza el festival. Porque depende de la urgencia (emocional, sexual, del tipo que sea, que hay gente para todo) del sujeto, te llamará más o menos pronto. Una de mis citas más penosas tardó en llamarme diez minutos desde que le dije adios, porque estaba en un atasco y se aburría. ¿Y yo qué culpa tengo?. Pero no lo dices, claro, y le atiendes, correcta. A los quince minutos, volvió a llamarme. Seguía en el atasco y había pensado que si estaba cerca, le comprara una cocacola y se la acercara. Pues estoy en mi casa, rico, y no pienso bajar. Adios, adios. Media hora más tarde, volvió a llamarme. Ya no estaba en el atasco sino en la oficina, y se aburría. Vaya, cuánto lo siento, YO NO. Adios. Adivinen... sí... una hora despues, volvió a la carga.

Momento violencia total. Tuve que decirle, con todas las palabras, que mejor no volviera a llamarme nunca más. Un tipo que es capaz de llamarte el primer día cinco veces en tres horas, a mí me parece un perturbado. Habrá gente que necesite compartir con los demás sus atascos, sus aburrimientos, su recogida de cartas del buzón y si ha cagado hoy. Yo no. Y no creo que aparente otra cosa. Y menos, líbreme san canuto, con alguien a quien no conozco de nada. Pensaría, y con razón, que estoy loca. Y lo estoy, pero cuando se dan cuenta ya somos amigos íntimos y no pueden abandonarme.

Este tipo no me dio tiempo a enviarle un silencio elocuente porque lo precipitó todo en tres horas de acoso telefónico. Pero tuve otra experiencia con un sujeto que se zambulló en silencios elocuentes y tampoco lo pillaba. Misma situación: quedas con alguien que, desde que lo ves, se te ilumina el NO con efectos láser y todo. Tuve la paciencia de acompañarle a devorar tres raciones de churros y dos chocolates (lo juro, es real). Este tipo de actos pertenece a la esfera más íntima y sólo mostrada a tus familiares más cercanos que te miran con compasión. Pero él lo hizo frente a una desconocida a la que pretendía ligarse. Cielo santo. No quiero imaginar cómo pedirá en matrimonio: ¿con un camión de melones?.

El tragachurros me estaba llamando al día siguiente, proponiendo cita. No puedo, contesté educada. ¿Y mañana?, uy, tampoco. ¿Qué tal pasado?, ufff, imposible. ¿La semana que viene?, fatal. Pensé que lo había pillado. Dos días después, llamadita al canto. Lo mismo. No, no puedo. Empieza a combinar los mensajes con las llamadas que yo ya no contesto. Con un tesón admirable, oye. Inasequible al desaliento. Semanas, meses, insistiendo. Y yo sin responderle. Un día, al año yo creo, ya me harté. Estaba con una amiga en casa y ahí estaba él llamando. Le pedí a mi amiga que le dijera que me había ido a México a estudiar los terremotos. O algo así. Y que no iba a volver hasta que cesara la actividad sísmica para siempre. Unos dos millones de años aproximadamente. Pues el tipo aún le pedía mi mail para estar en contacto... ¿con quién, si yo no le contestaba?.

Sólo son dos ejemplos de cinco mil que tengo (no por cinco mil citas, coño) pero que ilustran el malestar que me causa la torpeza ajena en estas situaciones. Si alguien me pide algo (una cita, responder a un mensaje, una dedicatoria en la radio o donde sea, etc.) y doy la callada por respuesta, lo más probable es que no esté interesada en la propuesta recibida. Cuando soy yo la parte petitoria, aplico la regla del tres: lo digo, pido, sugiero, tres veces, a ser posible con semanas de distancia entre unas y otras peticiones. Y si no me responden, entiendo que no quieren y me retiro. Tres veces, no venticinco. Y no, no valen variaciones sobre el mismo tema. Si le pides a alguien una cita, da igual si es para un café, una exposición o ir a follar. Una cita es una cita y un No es un No.

Todo tiene su momento y su lugar. A veces estás y otras no. En ocasiones te apetece y en otras, ni hablar del peluquín. Si estás con tus amigos tomando cañas y recibes un sms de esos que encadenan otros tantos, ya sabeis, ¿me quieres?, ¿Y porqué me quieres? ¿y si estuviera ciega también me querrías?... en fin, de esos, sería de muy mal gusto ponerte a responderlos todos, un desprecio a tus amigos y una forma de decirle a tu interlocutor que puede interrumpir en tu vida cuando se le ponga en el moño. Como cortesía, con decirle al mensajeador que estás ocupado y que en otro momento le atiendes, debiera bastar.

Me he encontrado con tipos que esto les parece un agravio o un desprecio y empiezan a enviar mensajes como locos reclamándote atención, aunque les hayas advertido que no estás disponible. ¿Qué les hace pensar que su necesidad de tí está por encima de la que tú tengas en ese instante?. ¿Creen que por insistir, como niño enrabietado, vas a ceder?, venga, vaaaaaaa, que aunque te quedes ciego te querré... ¿y si se viene mi madre a vivir con nosotros?, ¿Y mi cuñado, el parapléjico?...

En estos casos, de veras, lo mejor es apagar el teléfono. Porque no va a acabar. No mientras el otro quiera. Y hay que pararles los pies a tiempo o acabarás por perder a los amigos, hartos de esperarte, y la cabeza de soportar gilipolleces.

Señores insistidores: desde aquí les pido por favor que se contengan, que no sean brasas, que un silencio no es un sí disfrazado pa´hacerse el interesante, que no siempre viene bien responder o aceptar y el mundo no se va a destruir por ello, que quizás no quiero escuchar siempre lo mismo una y otra vez (por muy gracioso que sea, todo se gasta) y que si no contesto es muy probable que sea porque no me da la gana, y le aseguro que podrá sobrevivir sin mi respuesta. Y si mi silencio o mi negativa se repite por tres veces, ya sabe: a la verga... No me obligue a enviarlo a la reverga, por favor.

La foto es un homenaje a los Insistidores, ha de ser su lema, digo yo.

martes, 2 de octubre de 2007

Lección de estilo


Recuerdo haber comentado en varias ocasiones que la elegancia y el estilo se demuestran a diario en todos los órdenes de la vida. Comprar un traje de algún modisto alabado por el Vogue y meterse dentro con ocasión de una boda, celebración o similar está al alcance de casi cualquier mortal. Levarlo con gracia y naturalidad es algo más complicado pero igualmente accesible a un buen observador un poco hábil.

Lo verdaderamente difícil es SER. Todo el tiempo. Pero no como una impostura, sino como algo inevitable. Uno es porque no puede dejar de ser. Yo prefiero el estilo a la elegancia porque se me hace más flexible y permisivo a los excesos a los que soy tan dada de repente. El estilo es como la prima pequeña de la elegancia. Y yo siempre me he sentido muy cómoda con los segundones, a ser posible, un poco canallas.

Bien, esta intro es para presentaros a mi ídola, Sandra Avila Beltrán, La Reyna del Pacífico. Sandra es una famosa narcotraficante por tradición familiar; emparentada con las más importantes familias del negocio y amante de capos cuya mención provoca úlceras en la DEA. Hace años que sigo los pasos de esta doña, admirada por su biografía de leyenda. Hasta la fecha sólo había tres fotografías conocidas de ella, una de ellas histórica, ya que aparece con uno de los narcos más buscados: el Mayo Zambada.

La cuestión que les quiero compartir no es la biografía de esta mujer, sino la lección de estilo que ofrece cuando es detenida (sí, amigos, ha caido). Sandra Avila es conducida a las dependencias policiales esposada y se permite una luminosa sonrisa mientras camina como gacela, coqueteándole a las cámaras de la prensa como si en lugar de ir a un interrogatorio, fuese a una fiesta en Mónaco.

Tranquila, paciente, desmaquillada pero la mar de digna, atusándose el cabello cual estrella presumida, nuestra heroína (no lo nieguen, ya sienten su poder de seducción sobre ustedes) va respondiendo las preguntas que le hacen en tono severo con una voz mesurada, sin ápice de rencor o enojo. Sin perder los nervios. Es más, Sandra es muy divertida. Pero mucho. Gesticula como niña traviesa cuando la preguntan ciertas cuestiones cuya respuesta le puede comprometer, pero ella lo sabe, lista como lince, y los segundos de duda los salva desplegando todo su encanto.

Sandra tiene estilo, derrocha estilo, y lo sabe. Su comportamiento es impecable, seductor, con esa seguridad y aplomo de los que saben que estén en un palacio o en una cloaca, ellos son estrellas, sin poder evitarlo.

¿Qué puedo decirles?, me tiene subyugada...

Disfrútenla aquí..., aquí...

Y aquí...


Nota: en la foto, Sandra Avila Beltrán, y a la derecha, sujetándose el sombrero, El Mayo Zambada, de reventón.

Nota dos: Aprovechando el tema, qué vivan los novios¡¡

lunes, 1 de octubre de 2007

estoy hasta el moño de...

Pues ya terminó la primera edición de la encuesta que colgué hace, creo, un mes y muchachos, me tienen sorprendida los resultados.

Yo pregunté de qué estabais hartos y propuse cuatro opciones:

- mi pareja: ha obtenido un 14%, con cuatro votos.
- mi jefe: con un 25% a través de siete votos.
- mi madre: un 7% con sólo dos votos.
- mí mismo/a: con un triste 53% y quince votos...

Está clarísimo que las madres no son motivo de queja. Seguro, bola de baquetones, que al menos sois bien agradecidos porque os plancha, os lava y os cocina ricas viandas porque vosotros, inútiles, sois incapaces de arreglároslas solitos. Así que de esta opción se desprende que sois vagos, aprovechados, caraduras pero eso sí, reconoceis la labor de vuestra santa madre no quejándoos.

Con respecto a la opción de la hartura de vuestras parejas, ¿de veras sólo cuatro están hartos?. Bueno, aquí debo quitar un voto porque el indio metió la zarpa y votó contra mí. Luego me sonrió. Luego sonrió más, como forzado ya. Y después me dió muchos besos. ¿Pues no que está harto de mí?. A dormir al balcón, hombre...

La cosa es que me extraña el grado de satisfacción con el contrario, porque luego cuando hablo por teléfono con la mayoría de mis amigos, ponen a caldo a su costilla. Una de dos, o esos no me leen (que ya les vale) o aquí mentimos como descosidos.

En la opción del jefe como motivo de "hasta el moño me tienes" la cosa tiene un color ... real, no?. Que una cuarta parte esté hasta los mismísimos me parece hasta escasillo. Yo, conste no he votado, porque una quiere ser honesta consigo misma (¿con quién sino?) y porque no hay bonus extra para los casos extremos. Los jefes, ya se sabe, son una fuente constante de quejas e improperios, casi siempre merecidos.

Pero lo que me parece alucinante es que un serio y abrumador 53% esté harto de sí mismo. A ver, que me estoy empezando a rallar. ¿Más de la mitad de la gente está a disgusto con su persona? ¿con lo único que no nos va a fallar jamás? ¿con lo único que nos va a abandonar, pedir el divorcio, despedirnos, maltratarnos, mentirnos -bueno, esto a veces, sí-?. Pues qué panorama, señores.

No se qué decir ante eso porque no conozco a quiénes han votado por esta opción, y probablemente, aunque los conociera, yo sólo pudiera aportar ideas estúpidas que no valen para nada. Además, yo tampoco me adoro todo el rato, pero coño, me caigo bastante bien. Vamos, que no tengo más remedio que soportarme, así que procuro tener la fiesta en paz conmigo misma. Y no se qué haría si yo no me gustara.

Cambiar, supongo.

En fin, que voy a poner a otra encuesta, a ver cómo estamos de...

viernes, 28 de septiembre de 2007

Camino errado


Leo asombrada en El Mundo de ayer la siguiente cabecera:
Los obispos critican que el 'cheque bebé' favorezca a las madres solteras
* Martínez Camino, contrario a promover que los niños vengan sin un padre y una madre

(Dejemos a un lado la dificultad de venir al mundo sin un padre y una madre, no me seais picajosos).

Ampliación de la nota aquí.

Mireusté señor Camino:

No tendría suficiente espacio ni en este ni en mil blogs para relacionarle todas mis opiniones, quejas y reproches sobre la institución de la cual usted es miembro y representante: la iglesia católica, en versión española.

Trataré de ceñirme al tema que nos ocupa hoy y me esforzaré por no soltarle ningún improperio (por respeto a mí, principalmente).

Cada quien es libre de opinar lo que le venga en gana del asunto que sea. Afortunadamente, señor Camino, usted tiene la suerte de vivir en un país democrático y en el que existe la libertad de expresión, de culto, de circulación, asociación, de casorio, descasorio, paritorio y de todo (mal que le pese a usted) aunque bien que se beneficia de ello para poder verter, no solo sus opiniones personales sino las oficiales del organismo que usted representa, el cual, permítame informarle, es totalmente prescindible para mí y para un montón más de españoles, que no somos ni seremos nunca católicos.

Pero gracias a la democracia, usted puede desempeñar su tarea libremente. En un régimen, pongamos, estalinista, usted estaría fusilado, señor. Como fusilaron en la dictadura franquista a muchos españoles que pensaban de manera distinta a la impuesta por el régimen y que su institución, la iglesia católica, amparó, alentó y bendijo. Aún estoy esperando, como tantos otros compatriotas, que ustedes, los curas, pidan disculpas por su participación tan tristemente activa en un crimen que duró cuarenta años.

Fíjese, señor Camino, que yo, aún siendo contaria a su ideario, no solo respeto su trabajo y sus ideas, sino que me parece estupendo que existan usted y sus colegas. Y lucharía por defenderlos, si llegara el caso de que fueran represaliados, perseguidos o amenazados porque yo creo en un mundo plural en el que poder elegir con libertad.

Ustedes, señor Camino, son una institución religiosa. Y punto. Esto es, a mi modesto entender, que su trabajo es cuidar de las almas y la moral de sus feligreses. No tiene que cuidar sus bolsillos, ni sus trabajos ni cómo limpian la casa sus adeptos, digo yo. De eso se ocuparán las asistentas, los asesores fiscales y los jefes o el INEM de cada quien. Y he dicho, señor, de sus feligreses. Como decía un amigo mío, "el que tenga cochis, que los ate y el que no, no". Pues yo no soy su cochi, señor Camino. A mí no venga con cuerda pa´atarme, que le saco la katana y le convierto en carpaccio en un pispás. Yo le dejo a usted en paz, que diga sus cositas y se vista como quiera, pero usted déjeme a mí tranquila.

Además de estar de acuerdo con las opiniones del PSOE, IU, ERC, IU-ICV por la lógica aplastante que aplican, añado que las manifestaciones públicas que su representada haga no tienen ninguna relevancia hacia el total del país, ya que ustedes no deberían tener ninguna fuerza en las decisiones políticas y menos económicas del gobierno. Como persona, me parece muy bien que usted opine que no apoya las medidas tomadas para ayudar a las madres solteras, pero no lo admito como declaración institucional, porque no se qué pintan ustedes como iglesia en una cuestión que excede totalmente de sus competencias.

Dígame, señor Camino, quiénes son ustedes para decidir que el aumento de mil euros en el cheque-bebé a las madres solteras es una mala medida porque fomenta el nacimiento de hijos fuera de las normas que marca su iglesia, si yo no pertenezco a ella. Si yo no soy católica y mi vida, mi moral y lo que haga con mi cuerpo, lo decido yo, ¿porqué cree que ustedes tienen derecho a interferir en mis decisiones?. Yo no voy a sus iglesias a administrar sus dineros, ¿qué le hace pensar que tiene derecho a administrar los míos?.

Usted decláreme en pecado mortal, que ese es su trabajo y su ámbito de competencias. Pero no ose tratar de castigarme interviniendo en decisiones gubernamentales porque no me ajusto sus normas: usted tampoco se ajusta a las mías y yo no me meto en sus asuntos.

En lugar de penalizar a las madres solteras (aún ignorando sus circunstancias, qué valor tiene ustedes) ocúpense de sus propios asuntos, y en lo que a mí respecta y me importa, señor, y mucho, en lo que atañe a la transparencia de sus cuentas, que le recuerdo que ustedes se niegan a declarar sus finanzas, cuyo grueso proviene de aportaciones del estado, es decir, de MI DINERO.

Váyase usted con los suyos a rezar un rato y hagan examen de conciencia, a ver dónde se han dejado olvidado lo de la ayuda al prójimo, que están haciendo ustedes exactamanente lo contrario a lo que mandó hacer el director general de su chiringuito, Jesús.

Hombre, ya.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Pequeños secretos


Salí ayer de la oficina y fuí a comprar una botella de vino de Toro en una tienda a la que voy sólo por dos motivos y ninguno es por su bodega. El local se llama Licores Picor. Con ese nombre, me tienen asegurada de cliente. Y si encima la dueña parece (he dicho parece) un exprostituta retirada a base de mamadas extra para inflar la hucha, con el cabello teñido de platino y se dirige a mí como "cariño", tal si fuéramos colegas (no, si yo no cobro) pues ustedes comprenderán, me tiene ganado el corazón.

Me presenté en casa pensando que estaría sola y con la idea de tomarme una copa de vino mientras confirmaba si el indio se había marchado o no. Ayer tenía su billete de regreso a México. Ayer podría haberse subido en ese avión y dejar atrás su vida aquí, yo incluidísima. Dependía su decisión de cuestiones laborales que, como viene siendo habitual en nuestra relación, se definen en el último minuto. Este vivir al borde de un abismo constante me ha revelado como una funambulista que ríete tú de Pinito del Oro. Creo que "calma", "tranquilidad", y "ya veremos", son las palabras y términos que más he repetido en el último año.

Y como me tiene muy bien enseñada en ese relativismo optimista y antidramático que él lleva a los extremos, y sobre todo después que el martes nite me soltara, sonriendo:

- Cariño, mañana me voy a México.

Y sabiendo que es capaz, muy capaz, de hacer cualquier cosa inesperada, tomé la única decisión satisfactoria que podía llevar a cabo sin grandes esfuerzos: tomar una copa de vino. O dos. O la botella entera. A solas conmigo misma que es como hay que enfrentarse a ciertas situaciones: a solas y con una copa de vino.

Mi plan era disfrutar el momento. El momento que fuera. Si se había ido, su marcha. Si había decidido quedarse, su permanencia. Pero estaba convencida que fuera como fuese su decisión, no estaría en casa a esas horas.

Como habeis podido deducir, pajarillos, estaba. En el país, en la ciudad y en casa. Así que me chafó el plan de disfrute individual y egoísta. Si se hubiera ido, había decidido celebrar no el hecho de su partida (porque eso me rompe el corazón), sino el inicio de una nueva vida, sin él, una vida nuevecita a estrenar en la que podría volver a reinventarme. Lloraría después. Mucho muchísimo, seguro. Pero ayer no. Ayer era para celebrar lo que fuera que me deparase el destino.

Pero allí estaba, editando fotos como poseído. Se impone improvisación. Subí a saludarle con la botella en la mano. Se la planté delante de la pantalla.

- ¿Celebramos?
- Sí, celebramos... (qué remedio, hijo)

Y como cada vez que hago un plan, salió todo al revés. Ni pude celebrar sola, ni, en la siguiente opción posible -según yo- en su compañía para acabar en la cama retozando, siguiendo el guión que me voy inventado sobre la marcha.

Pues no. En quince minutos llegó Bruno a casa, disfrazado mentalmente de asesor fiscal, para hacerle la declaración del 2006 a mi poblano hermoso, que como podeis imaginar, no es el hombre más ordenado de la tierra. Así ni sola, ni a duo.

Me serví una copa de vino, encendí un cigarro (va por tí, Mondo), salí al balcón y estuve hablando como cuarenta minutos con mi amiga Hidra sobre hombres, los propios, los ajenos, deseos, infidelidades, coartadas y anécdotas.

Cuando Bruno se fue, tras terminar el vino y la reserva de cerveza que teníamos, nos quedamos solos, charlando. Repasamos nuestra relación, hablamos de nuestras carencias, de lo que tenemos y de lo que nunca tendremos, de nuestras debilidades y de lo que nos hace fuertes. Tu honestidad, le dije, es lo que más me gusta de tí. Esta ausencia de mentiras, de falsas esperanzas, de promesas que no se cumplirán que tanto desasosiego causan a otros es la que me permite seguir queriendo estar a su lado. Los secretos que ambos tenemos no alteran el resultado final, son tan pequeños e irrelevantes que no afectan más que en lo anecdótico.

- Querías que celebrásemos juntos que me quedo, ¿verdad?, y no pudo ser.

Pues no, no pudo ser. Pero no porque estuviera Bruno, sino porque estabas tú, cariño.

Pero ese es mi secreto. Pequeño. Irrelevante. Y mío.

Foto del indio.

Malverde, gracias.

martes, 25 de septiembre de 2007

Ya están aquí (y vienen a salvarnos)



Españoles, patriotas;

La amenaza roja se cierne sobre nuestro amado país con más fuerza que nunca. España está en peligro mortal, herida de muerte y sólo podremos salvarla si aunamos fuerzas para expulsar al enemigo ateo, rojo y masón que está consiguiendo desmembrar nuestro territorio por que el tanto sudaron los bienamados reyes católicos con el peligroso invento de las comunidades autónomas y el apoyo a los dialectos y expresiones culturales locales, que están bonitas para los coros y danzas (qué hermosos recuerdos) pero nunca conseguirán que los españoles de bien hablemos catalán ni vascuence (y no como el esquirol de Aznar en su intimidad).

A la balcanización de España se une, tristemente, la profunda crisis de valores que desde que gobiernan los bolcheviques, asola el país convirtiéndolo en feudo de inmorales, maricones, moros, sudacas, madres solteras, divorciados y gentuza que no va a misa, folla con condón, practica un libertinaje salvaje, defienden las bodas homosexuales, leen cualquier cosa sin criterio espiritual, consumen pornografía y exigen que el estado deje de mantener a la santa madre iglesia.

¿Hasta dónde serán capaces de llegar?. No tienen bastante con lo que han conseguido hasta hoy, poniendo en peligro la unidad familiar, la esencia básica de la propia España, que incluso promulgan una ley de la educación para la ciudadanía¡¡¡, ¿Qué ha pasado con la Formación del Espíritu Nacional?.

En un país donde parece que todo lo que suponga un desafío a la moral y a buenas costumbres cristianas se convierte en ley y es celebrado en carnavales absurdos como el Día del Orgullo Gay, donde no se ejercita el deber protector de la censura para salvaguardar las inmaduras e incultas mentes de la plebe y se les permite, así, a su libre albedrío y sin ningún tipo de castigo que se casen y descasen, que convivan en pecado y que mantengan relaciones sexuales como los animales... ¿qué puedo decir, españoles?. España me duele. Y mucho.

Por eso, necesitamos ayuda. Y como en el mundo todavía queda moral, gente cabal, que camina derecho, y como manda la santa madre iglesia, nuestro grito de socorro ha tenido eco. Aquí están. Aquí vienen. Como un ejército de salvación. A poner un granito de arena que devuelva el honor, la moral y la unidad a este país al borde del abismo.

PAN amplía nexos con la derecha de Europa

A partir de este sábado comenzará a operar en Madrid, España, una filial del Partido Acción Nacional

PAN amplía nexos con la derecha de EuropaPAN amplía nexos con la derecha de Europa

Redacción
El Universal

Sábado 09 de junio de 2007

A partir de este sábado comenzará a operar en Madrid, España, una filial del Partido Acción Nacional, desde donde desarrollará y promoverá los principios e ideales de la derecha política.La oficina, que no será una franquicia partidista, llevará el nombre de Europan y planea ser el punto de encuentro y unificación de los partidos europeos de la derecha o del centro reformista, como algunos se definen.
El encargado de inaugurar las instalaciones será el ex canciller mexicano Luis Ernesto Derbez, ahora secretario de Relaciones Internacionales del PAN, y hombre cercano al ex presidente Vicente Fox.
Esto lo hará junto con la ex senadora María Luisa Calderón, hermana del presidente Felipe Calderón. Se prevé que a la ceremonia asista el propio líder panista, Manuel Espino.
Uno de los objetivos del Europan es impulsar, promover y fortalecer un proyecto de derecha en las naciones de Europa y América Latina.
La filial recibe el respaldo y patrocinio de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), e incluso se sabe del Partido Popular de España y de la fundación que encabeza el ex jefe del gobierno español, José María Aznar.

Ya voy a poder dormir más tranquilo, coño. Ahora que puedo escuchar la misa en latín (qué contentos estarán los Tecos*) sólo queda que podamos meter en cintura a todos estos gamberros. Con la ayuda de Dios y del Santo Padre.

Ahí vamos.

* Artículo sobre el Yunque y los Tecos, la ultraderecha en México

sábado, 22 de septiembre de 2007

Siete años de amor


Dice Punset que los humanos estamos diseñados biológicamente para que el amor dure entre siete y nueve años, que es el período de tiempo necesario para sacar adelante a un niño y garantizar (dentro de un margen lógico) su supervivencia.

Estoy de acuerdo con el amable de Punset. A fin de cuentas, somos animales y el instinto de supervivencia forma parte de nuestra naturaleza, como el de reproducción y otros. Distinto es que los desarrollemos, para eso está nuestra voluntad, la cultura, el medio que nos rodea, y mil factores que nos influyen y alteran. Así que el amor no es más que un ardid de la madre naturaleza para asegurarse la implicación de los miembros necesarios en la procreación (inseminaciones artificiales aparte) con el objetivo de perpetuar la especie. Qué chasco, ¿eh?. Y todos creyendo que era algo sublime, tan humano, tan elevado y tan digno de poemitas y pelis ñoñas.

Pues que sepais que cuando enviamos un sms diciendo al otro "te amo, vida mía" no estamos siendo muy distintos del águila culebrera, salvo que el águila no paga facturas de móvil. ¿Quién es más listo ahora?. Somos una panda de pringados, chicos, de veras. El águila, la cigüeña, el oso pardo, no se comen la cabeza pensando si el otro va a llamar o no. Yo no he visto nunca a un delfín preocupado porque la delfina coquetee con otros. Los buhos no valoran la virginidad. Y a las tortugas les vale un pito cuántas parejas sexuales tenga su tortugo.

Aquí, en el planeta tierra, los únicos gilipollas que sufrimos por amor somos nosotros. Y es que si no tuviéramos tanto tiempo libre para pensar, estaríamos mejor. Pero en lugar de estar corriendo detrás de un búfalo, que cansa muchísimo, nos sentamos a escribir cursiladas. En vez de construir nidos ramita a ramita, venga vuelo pa´cá, vuelo pa´llá, nos ponemos a llorar, mirando la luna, pensando en qué estará ocupado nuestro objeto amoroso, ay, suspirando. ¿Me querrá? es una pregunta que seguro no se hacen los monos, porque si su pareja deja de serles útil (he dicho ÚTIL, de eso se trata al final) sin dramas, la cambian por otra que les traiga mejor fruta. Y aquí paz y después gloria, sin antidepresivos ni terapias.

Visto así, no se qué tipo de ventajas tenemos sobre los animales. Somos esclavos de nuestra naturaleza y los seres humanos, me temo, estamos condenados a combinar con mejor o peor fortuna nuestros instintos con toda esa batería de artificios con la que nos hemos ido adornando (y cargando como losas) a lo largo de la "evolución", léase las religiones, las artes, las diferentes culturas, ideologías, corrientes filosóficas, etc.

Y aunque un pato, por ejemplo, no puede (ni quiere, probablemente) interpretar a Mozart, tampoco se enfrenta a los celos, al desamor, a la rutina o al divorcio. ¿Qué es mejor entonces, ser un pato tranquilón y amusical, o ser un humano sensible al arte y doliente potencial?. Pues ni idea. Pero lo que sí se es que no deberíamos olvidar nuestra parte animal y recordar, cuando tras siete años de feliz emparejamiento llegue la crisis, que quizás ha llegado el momento de buscar otra bestia más fuerte y más peluda que nos traiga fruta fresca y también, ¿porqué no?, nos escriba poemas.

Foto de Pierre et Gilles.